| Periodista Mario Villegas |
[MARIO VILLEGAS]
Eso de que la violencia es el arma de quienes no tienen razón no es solo una bonita frase sino una sabia conclusión a la que ha llegado la humanidad que piensa con la cabeza y no con las tripas.
Por eso son condenables las agresiones y acciones violentas, cualquiera sea su naturaleza y magnitud, que algunos desaforados hayan cometido contra personas afectas al gobierno o contra instalaciones públicas o privadas. Nada tienen que ver esas prácticas con el camino de paz y de bienestar que la mayoría de los venezolanos queremos construir. Quienes incurren en actos violentos en vez de favorecer lo que hacen es sabotear el anhelo de cambio democrático que retumba en el país.
Pero frente a la violencia no caben medias tintas. Por eso son tan criticables quienes, cualquiera sea su bando político, alientan, justifican o se hacen de la vista gorda cuando los suyos asumen conductas reñidas con la tolerancia y el respeto que nos debemos entre todos, mientras ponen el grito en el cielo cuando el desafuero proviene de sus adversarios.
Es eso lo que hoy vemos en una vocería oficialista que se muestra escandalizada ante las destemplanzas de grupúsculos opositores pero que jamás elevó su voz ante la violencia propiciada y alcahueteada desde el chavismo contra hombres y mujeres de la alternativa democrática.
Más allá de que un candidato presidencial haya cantado fraude electoral y convocado a sus partidarios a cacerolear, resulta a todas luces obscena la pretensión de achacarle a éste responsabilidad personal en los recientes hechos de violencia que han tenido lugar en el país. Sobre todo cuando esa pretensión proviene de actores políticos y gubernamentales que glorifican los sangrientos golpes de estado de 1992 así como el irresponsable discurso violento que jamás abandonó el presidente Hugo Chávez, y que han apoyado o se han hecho los pendejos ante el asesinato de dirigentes opositores (caso Barinas en las presidenciales de 2012), las palizas a periodistas, el terrorismo judicial y tributario contra empresas y particulares, la discriminación y retaliaciones laborales, el ataque de hordas violentas contra electores opositores, el desconocimiento de los gobernadores y alcaldes de oposición, la confiscación de los fueros parlamentarios, entre otras “menudencias” que adornan a esta “revolución bonita”.
A los violentos hay que segregarlos estén donde estén. Nicolás Maduro y Henrique Capriles deben amarrar a sus locos, aunque en ambos lados existen los que no responden a comando alguno. Uno de estos, poderoso y prepotente como muy pocos, se jacta de que ya murió el único que le ponía freno a sus locuras.
A toda prueba
Chávez logró dividir hondamente a mi familia desde el punto de vista político, pero ni él pudo ni nadie podrá menoscabar el inmenso amor que nos profesamos los descendientes de esa indivisible unidad afectiva que integraron Cruz Villegas y Maja Poljak de Villegas. El nuestro, como lo fue el de nuestros padres, es un amor a toda prueba. Así que las diferencias políticas que me separan de mi hermano Ernesto y que resurgen por estos días en que él, como ministro de Comunicación de Información, ha puesto su intelecto, su rostro y su voz a unas prácticas gubernamentales que en nada comparto, de ninguna manera van a mermar los indestructibles sentimientos de afecto que le profeso, como tampoco me llevarán a negarle mi mano protectora si algún día mi hermano menor llegare a necesitarla. Por suerte, todos y todas aprendimos desde temprano a defendernos y a asumir individualmente las responsabilidades derivadas de nuestras convicciones y procederes. Los quiero y respeto y jamás seré autor, cómplice o emisario de insultos hacia ninguno o ninguna. Ruego abstenerse a quienes pretendan invitarme a ejercer tan indigno papel. Punto y final. MV
ENTREVISTA
Pedro Eusse, secretario sindical del PCV y dirigente de UNETE
“Indignante que un ministro pisotee las leyes laborales”
-¿Cuál es la mayor conquista y la mayor frustración de los trabajadores venezolanos?
-La mayor conquista en este proceso es que los trabajadores sienten que tienen derechos, los conocen y los reclaman con vehemencia. La mayor frustración es que algunas expectativas creadas chocan con la realidad. Por ejemplo, se dice que los trabajadores tienen derecho a la participación protagónica y se habla del control obrero como modelo de gestión, pero en casi todos los casos la burocracia patronal pública se opone a eso en la práctica y muchas veces obstaculiza o sabotea procesos organizativos de los trabajadores.
-¿Este 1° de mayo será para festejar o para protestar?
-No será de celebración pero tampoco de lamentaciones, porque se levantarán banderas de apoyo al proceso revolucionario y también de demandas legítimas, propuestas y críticas, incluso desde nuestro propio movimiento.
-¿El PCV mantiene sus cuestionamientos a la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST)?
-Respetamos su existencia pero cuestionamos toda intención de que el movimiento sindical actúe sin independencia frente al gobierno. Eso lo criticamos en muchos de los dirigentes de la CBST, a la vez que cuestionamos a sectores sindicales de la derecha que se subordinan a la estrategia política de los grupos económicos.
-¿Es auspiciosa la alianza entre la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE) y el Frente Autónomo por la Defensa del Salario y el Sindicato (FADESS)?
-No, en absoluto. Esa es una alianza contra natura y no ha sido resultado de una decisión orgánica de UNETE sino de una de sus corrientes internas. FADESS es un instrumento sindical que propone objetivos políticos totalmente contrarios a los objetivos de clase que ha asumido la UNETE desde su fundación.
-¿Seguirá el PCV en UNETE?
-Nuestra corriente actúa en la UNETE y se ha planteado fortalecerla. De momento no está planteado retirarnos sino evaluar la situación y dar el debate en su seno y en sus organizaciones de base.
-¿Qué sintió cuando escuchó al ministro Ricardo Molina decir que no le importan las leyes laborales?
-Indignación. Esas conductas, que nosotros enfrentamos en cualquier gobierno y mucho más en uno que apoyamos, explican por qué el proceso en buena medida se ha debilitado. Un ministro que pisotea las leyes laborales está demostrando que no está comprometido con el proceso.
-¿Comparte las retaliaciones contra los empleados públicos no afectos al gobierno?
-Estamos contra esas retaliaciones y todo tipo de persecución y hostigamiento, vengan de cualquier patrono, sobre todo cuando tienen motivaciones políticas, cuando pretenden castigar a un trabajador por razones políticas. Los comunistas siempre hemos sido los más afectados por esas prácticas y todavía seguimos padeciendo ese tipo de situaciones, tanto por el patrón público como por los privados. No es precisamente de esa manera como podemos ganarnos a los trabajadores. Por eso reclamamos una reorientación y rectificación de esa práctica.
-¿Cómo se explica que el PCV haya perdido el 42,24 por ciento de su votación (más de 200 mil votos) entre el 7 de octubre y el 14 de abril?
-Sabíamos que una importante cantidad de nuestros votos el 7-O no eran firmes. Una gran parte de los 206 mil votos que perdimos el 14-A se abstuvo, otra regresó al PSUV y una ínfima porción pudo haber ido a la oposición.
(Publicado en el Diario 2001 / Domingo 28 de abril de 2013)
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