sábado, 20 de abril de 2013

La grotesca simbiosis


[Luis Zambrano]

Que grotesca ha resultado   la simbiosis entre  los países de Petrocaribe y de la Unasur, cuyos jefes de Estado o de gobierno se ven obligados a  bailar al son que les toque Cuba y Venezuela a cambio de petróleo,  de  precarios servicios de salud o de apoyo en los foros internacionales

 De no haber sido por este mecanismo, los actos de juramentación del nuevo presidente  habrían estado desolados, porque, a pesar de las circunstancias económicas de una nación, siempre existe en sus representantes signos de decoro y de dignidad. Los que integran Petrocaribe y Unasur, salvo algunas excepciones, han tenido que dejar sus ocupaciones para hacerse presente en apoyo a la llamada Revolución Bolivariana porque de lo contrario pierden las prebendas que reciben hasta de 185 mil barriles diarios de petróleo, a precios muy ventajosos.
En esa simbiosis están Venezuela, Cuba, República Dominicana, Antigua y Barbuda, las Bahamas, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Honduras (suspendida), Jamaica, Surinam, Santa Lucía, Guatemala, San Cristóbal y Nieves y San Vicente y las Granadinas. A esto se agrega un alto porcentaje de la UNASUR.  

Siempre que se celebran eventos que requiere de su presencia,  un buen número  de  representantes de estos países hay que llevarlos y traerlos en nuestros aviones, darles comida y hospedaje en los mejores hoteles de la ciudad. O sea que nos salen bien caros por alzar la mano en la OEA, para que emitan comunicados y declaraciones señalando que la revolución bolivariana es la panacea y la oposición es golpista y apátrida.
Que tan bajo se llega cuando no hay ideas para gobernar  y se apela a los reales o experiencias de otro para superarlos. A sus más de 80 años y cansado por el viaje, José Mujica cabeceaba en el acto. Cristina no le ponía atención al evento por estar pendiente del cacerolazo que le daban sus paisanos en el centro de Buenos Aires y otras ciudades.
Los afro descendientes del caribe no entendían una papa de lo que pasaba, incluso creyeron que el abusadorcito del Sánchez era parte del libreto del masajeo multitudes que se daba el juramentado.  

Ante tanto desparpajo, Santos pidió permiso y voló enseguida a Bogotá para atender asuntos más importantes.
Por eso, país  que recibe ayuda militar o económica, está condenado a permanecer atado a las decisiones y condiciones que le marca su protector y en ese orden, el petróleo  se ha venido usando como arma política, así como se ha hecho con otros productos a lo largo de la historia de la humanidad.

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