Los enchufados en éste gobierno, tienen el descaro y la desfachatez de seguir prometiendo lo mismo que no pudo hacer su jefe en 14 años, porque se dedicó solo a montar la estructura castro comunista al servicio de Cuba y del resto de países satélites en américa latina.
Este es el llamado de alerta y atención que le hacemos a los “ni ni”, o "independientes", para que piensen antes de ponchar su voto en el tarjetón electoral el próximo 14 de abril, pues como recordarán, el difunto Hugo Rafael, ganó en buena lid, usando los recursos que le permitió la democracia, aun cuando de sus propios labios oímos todo el proceso de traición apoyándose en su condición de militar y poseedor de las armas de la República.
Ganó porque la sociedad venezolana, hastiada de la pésima administración de los dos partidos que se alternaron en el poder, le dio un voto de confianza para que superara los problemas que se venían arrastrando en los últimos 40 años.
Ganó porque prometió acabar con la corrupción y ahora vemos que su partido PSUV superó al cuadrado lo malo que hizo la Cuarta República. Regaló los dineros de los venezolanos a países que nunca agradecerán nada. Permitió los índices de delincuencia que jamás pensamos y destruyó por completo el aparato productor y ahora dependemos de las importaciones a cambio de petróleo.
Y esa es la política que seguirá el candidato presidencial, representante del castro comunismo cubano, pues si Chávez no pudo hacerlo en catorce años, su heredero no tiene idea de lo que le toca hacer.
De allí lo sano de un cambio de gobierno, pues como dice el dicho popular, “escoba nueva barre mejor”, Capriles si podrá al menos reducir la delincuencia, asfaltar las calles, equipar los hospitales, reforzar las misiones, darle título de propiedad a los nuevos dueños de las viviendas hechas por el Estado.
Seguramente hará lo imposible por castigar y meter presos a los depredadores del erario público, ejecutará una mejor administración de justicia, adecentar al poder judicial, pagarle mejor a los trabajadores de la administración pública, reactivar las contrataciones colectivas de trabajo y darle mejores condiciones de vida a los ancianos. Para eso no se necesita una revolución, solo ponerle interés y mucho corazón.
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