En nada debe sorprender la decisión de la Unión
de Naciones Suramericanas (UNASUR), de reconocer a Nicolás Maduro sin tomar en
cuenta la exigencia de la oposición de hacer un reconteo de votos, aunque sí
pudieron ser más comedidos o más objetivos ya que una Misión de Acompañamiento
de UNASUR estuvo en el país durante el proceso electoral el pasado 14 de abril
y fue testigo de la situación interna denunciada por sectores de la oposición
en relación a los amedrentamientos de los que fueron víctimas algunos centros
electores.
No fue casual que la Ong Expresión Libre, Comunicadores por la Paz y la Democracia, le pidiera a UNASUR, como a otras naciones, en
una misiva, la importancia de hacer una observación electoral equilibrada en
vista del ventajismo oficialista observado por ellos, incluso previo a las
elecciones.
Lo mínimo que se esperaba era equidad, sin
embargo al día siguiente del proceso electoral (15 de abril) la UNASUR envió un
comunicado a los medios de comunicación donde expresan que entregaron al
Consejo Nacional Electoral (CNE) los comentarios sobre su Misión y afirman que
“Todo reclamo, cuestionamiento o
procedimiento extraordinario que solicite alguno de los participantes del
proceso electoral, deberán ser canalizados y resueltos dentro del ordenamiento
jurídico vigente”, pero no se esperó nada.
Es decir, el
señor Carlos Alvarez y compañía obvió todo cuanto ocurrió en Venezuela ese
mismo día y los días consiguientes, en ciudades como Caracas, Valencia,
Barquisimeto, Táchira, Zulia: violencia y más violencia, protestas, detenciones
ilegales, y clara violación de los derechos humanos por parte de las
autoridades represivas nacionales.
Sin duda la
posición de UNASUR nos permite creer que la decisión reciente de reconocer al
señor Nicolás Maduro como nuevo presidente de Venezuela obedece únicamente a los intereses económicos de cada uno de
esas naciones.
Argentina niega
tener deuda con Venezuela, o que si es cierto es que el fallecido presidente
Chávez compró $ 3.100 millones en deuda a esa nación, pero además hay muchos
otros negociados que seguro desconocemos los venezolanos. Además no debemos
olvidar el famoso caso del maletín de Guido Antonini que llevaba dinero a
Cristina Fernández para su candidatura.
Brasil tiene una
relación un tanto complicada de entender porque si bien es cierto que Venezuela
contribuyó con ese vecino para mejorar considerablemente su situación
económica, en especial cuando era presidente Luiz Ignacio Lula Da Silva, no es
menos cierto que la actual presidenta advirtió sobre la necesidad de que Chávez
nombrara a su sucesor cuando se fue a Cuba a su cuarta operación.
La situación de
Bolivia es harta conocida. En diversas ocasiones el señor Evo Morales vino
expresamente a buscar dinero nuestro, más el apoyo incondicionalmente le ofrecía el fallecido
Hugo Chávez. Cerca de 300 millones de dólares se invirtieron en diversas
actividades e infraestructuras en ese país.
Conocemos bien
los grandes beneficios que recibió Uruguay de Chávez, entre ellos 10 millones
de dólares para un hospital Universitario en el año 2011, sin mencionar que esa
nación ha recibido distintos beneficios.
De manera que
algunos miembros de UNASUR muestran un claro interés económico, otros ignoramos
qué beneficios buscan al apoyar en automático al nuevo presidente de Venezuela,
cuyos resultados electorales están en tela de juicio por el estrecho margen de
votos entre oficialistas y oposición.
La presencia del
presidente de Perú, Ollanta Humala no la comprendemos, será que busca algún
beneficio, pues el cuerpo Legislativo le pidió no asistir a la juramentación de
Nicolás Maduro como presidente, de manera tal que no estaría como representante
de su país. Sabemos que algunos venezolanos que sufren persecución en nuestro
país han huido a Perú y permanecen allí.
En cuanto a
Ecuador, Rafael Correa, uno de los presidentes que más problemas ha tenido en
su país debido a la violación del derecho a la libertad de expresión, se
muestra contrariamente comedido, pidiendo el reconteo de los votos, porque “no
hay nada que temer”. El presidente Correa estuvo realmente ocupado en Alemania
buscando inversionistas para su país, tanto que no estuvo en la juramentación
de Maduro.
Juan Manuel
Santos tiene igual intereses sobre Venezuela, no solo políticos o de frontera, sino también económicos.
Venezuela tiene una deuda estimada de 2 mil millones de dólares a Colombia,
pero además las relaciones de ambas naciones han mejorado considerablemente,
tanto que la canciller de ese país, María Angela Holguín, se refiere a Maduro
como un hombre “pragmático y muy inteligente” y se ha reunido con Elías Jaua
para establecer acuerdos bilaterales. Han dejado un poco a un lado el tema de
la guerrilla colombiana en el territorio venezolano, un tema un tanto sensible
para Santos.
La situación de
Paraguay es bastante distinta, aunque muchas expectativas e interés por parte
del nuevo presidente de ese país en reanudar las relaciones con Venezuela,
deterioradas luego de que el mandatario paraguayo denunciara a Nicolás Maduro
“persona non grata”, por supuesta injerencia del ahora presidente Maduro en
asuntos internos vinculados a militares paraguayos. Ellos buscan mejorar las
relaciones, lo que podría ocurrir luego de las elecciones planteadas en
Paraguay.
El resto de los
países que se prestaron para el acto, por ejemplo Chile, tienen sus intereses,
tal vez no claramente conocidos, pero otros
como Cuba, están bien claros en
sus propósitos, entre los cuales está mantener el envío de petróleo venezolano
de manera diaria 120 mil barriles de crudo, controlar la “revolución” política
de Venezuela y garantizarse así su sustento económico.
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