La falta de novedades en discursos y personajes que pretenderán delinear el devenir del país para el período 2013-2019 -bajo reclamo- revelan que sólo tendrían el recurso de girar sobre el mismo eje de fracasos acumulados desde 1998, hasta regresar al sitio del cual partieron; equivalente a perder esfuerzos dando vueltas como se hicieron famosos los denominados “círculos bolivarianos”, recordados por su accionar terrorista.
El mal presagio se
agravaría con los recientes atropellos a servidores públicos, violencia y
agresiones a diputados de bancada contraria,
abusos electorales, mentiras, etc., al estilo de aquellos círculos. En
tales circunstancias, lamentable además que la machaca bolivariana haya anulado
el mensaje unificador y patriótico del libertador Simón Bolívar. Se requeriría
de milagros para revertir la tendencia de que cada vez sean menos los que
sienten orgullo de ser considerados “bolivarianos”.
La esperanza de una Venezuela mejor sufrirá largo
suspenso, mientras se despejan las sospechas de fraude en la ligera ventaja
dada al candidato ganador por ahora, bajo el amparo de lecturas ablandadas del
sistema en custodia exclusivo del Consejo Nacional Electoral de los últimos
catorce años. Las máquinas electrónicas, programación, mayoría de árbitros y
previsiones ciudadanas, igualmente responderían al “círculo bolivariano” diseñado y amañado para evitar equivocaciones
al dar ventaja a la parcialidad en el
gobierno.
Sin embargo, de ocurrir alguna imperfección de la
receta de inventar la trampa y la ley, el procedimiento iría ligado a presiones
y chantajes de trabajadores públicos, y a beneficiarios de socorros
gubernamentales, debidamente registrados en listas de control. El seguimiento
de esas lealtades forzadas se verificaría el día de las elecciones, con la
excusa del voto asistido. Ahora, en expediente final del que “pierde pero arrebata”, pasan por alto el
respeto debido a derechos humanos, para castigar protestas y disidencias en
aumento.
A la “revolución
bolivariana” cuna del “socialismo del
siglo XXI” le van quedando únicamente círculos viciosos, a la vez que
agotan sus escasos cartuchos de legalidad extraídos como paradojas al
castro-comunismo, a militares incondicionales, y a civiles rendidos a
extranjeros, porque esa chifladura ya choca con el escudo defensivo de más de
medio país, y en entre oficialistas se discute el posible error cometido -al
escoger heredero- por quien reposaría en
el “Cuartel de la Montaña”.

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