Gloria
Cuenca
A escasos días del 7 de octubre, es
decir de las elecciones presidenciales, hemos sido espectadores, actores, o las
dos cosas a la vez, en uno de los procesos más difíciles y conflictivos que nos
ha tocado vivir en nuestra querida Venezuela.
Hay múltiples razones para estar
optimistas y recuperar la Fe en la democracia, en el pueblo, en la dirección
política y en el nuevo liderazgo surgido
en el país en estos catorce años. De allí que considere fundamental la
reflexión en torno a lo que debemos y queremos hacer, que es votar por la
unidad democrática. Seguramente,
nuestros compatriotas, tan dados a la hipercrítica, siguen buscándole las “cinco patas al gato” de lo
que se ha constituido en un gran ejemplo mundial: la extraordinaria
organización, gestión y confluencia en la Mesa de la Unidad Democrática.
La
gente del oficialismo se cansó de decir cualquier cantidad de cosas en torno a
la unidad. No creyeron en el espíritu democrático del país, no pensaron que un
nuevo liderazgo de jóvenes, de ambos sexos, iba a impulsar a la vez, que la
salida del gobierno de Chávez, el cambio generacional en la dirección política
que el país pedía. Sospecho que algunos de los dirigentes democráticos, tampoco se dieron cuenta, ni
entendieron lo que estaba ocurriendo. Ni
hablar de la gente de las encuestas. No captaron que la gente quería elegir de manera democrática al candidato
unitario y que lo seguiríamos aún cuando no fuera el nuestro, el elegido. El
candidato Capriles Radonski por su parte nos ha demostrado que en su caso
quienes votaron por él, tenían razón. También, fue adecuada la manera como
enfrentó al electorado, tanto de la oposición, como al chavismo.
No es gratuito.
Él ha sido Diputado y Presidente de la cámara de Diputados, Alcalde en dos períodos consecutivos, con un
carcelazo de por medio y Gobernador de Miranda, para luego aceptar la
candidatura presidencial. Obviamente su percepción del pueblo venezolano es bastante
cercana a la realidad. Su intuición, olfato político y conocimiento de la gente
hizo que planteara no solo el concepto de la reconciliación, sino que ha hecho
propuestas concretas para que esto sea así. Su lenguaje, su forma de
expresarse, su humildad, entre otras cosas, han dado al país la dimensión de lo
que es capaz de hacer a partir de un profundo e incondicional amor por
Venezuela. Bueno, estas son solo algunas reflexiones, en torno al gran momento
de las elecciones del 7 de octubre.
Votaremos, lo más temprano posible, y de
seguida deberemos prepararnos para cuidar nuestros votos. ¿Cómo cuidarlos?
Estando pendientes de que en nuestra mesa de votación, todo funcione. Testigos,
representantes y demás miembros deberán estar suficientemente resguardados en
materia de alimentación, descanso, seguridad, transporte, entre las cuestiones
más pendientes. Debemos seguir la orientación que nos dan la MUD, los partidos
políticos que la forman, las ONG que integran este gran e impresionante
movimiento por el rescate de la democracia.
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