Por GERARD THOMAS (en Caracas)
Candidato único
de la oposición anti-chavista que finalmente se unió, Henrique Capriles
Radonski respondió a las preguntas de Liberación.
¿Cuáles son los primeros pasos que tomará si llega
a la Presidencia?
En primer lugar, no se puede
seguir regalando nuestro petróleo a Cuba (más de 100.000 barriles por día), a
Nicaragua y a otros países para hacer amigos. Esto nos cuesta U.S. 7 billones [5,4
billones de euros] por año. Ni una gota más de petróleo saldrá gratis de
nuestro país. Enseguida, aumentaré el salario mínimo en un 25% para llevarlo a
2.500 bolívares [582 euros a la tasa oficial, 220 euros en el mercado
paralelo, nota del Editor]. Dos sectores parecen esenciales: la seguridad
de bienes y personas y el empleo. Confío en que un Gobierno que respete las
leyes, donde no habrá más nacionalizaciones, expropiaciones y confiscaciones de
la propiedad privada, donde las armas ya no son de libre circulación, atraerá a
los inversores extranjeros. Porque este país no es sólo una potencia petrolera,
el tiene un potencial enorme. En particular, podría convertirse en un
importante productor de productos alimenticios si se retoma el cultivo de unos 30 millones hectáreas de tierra fértil
que ahora se dejó abandonada y que nos obliga a importar el 80% de nuestro
consumo de alimentos. De Brasil, Argentina, Nicaragua, pero también de los
Estados Unidos, este terrible imperio tan menospreciado por Chavez! Por otro
lado, me gustaría reducir el mandato presidencial a cuatro años, con una única
reelección posible. Ocho años es suficiente en una democracia.
Antes de ser el candidato único de la oposición,
estaba afiliados a un partido de derecha, Primero Justicia. ¿Donde está ubicado ahora?
Si tuviera que definirme en un
contexto europeo, yo diría de centro-izquierda, como, por otra parte, es el
corazón político de Venezuela. Me siento atraído por el modelo brasileño de
desarrollo económico y social, hoy encarnado por la presidenta Dilma Rousseff.
Es un modelo de progreso y de apertura, donde los sectores público y privado
trabajan de la mano, no en la confrontación. Debe romper con el capitalismo de
estado impuesto por Chávez, que es un fracaso total. Por otra parte, mantendré
y desarrollaré los programas educativo, alimentario y vivienda iniciados por el
actual Gobierno. El debate sobre la izquierda y la derecha es en realidad una
treta para evitar debates de fondo. Aquí, uno vive en un gobierno de izquierda
retrógrado que, por ciertos actos, es similar al fascismo. Como, por ejemplo,
donde no se disfruta de ayuda si no está inscrito en el partido de Gobierno [Partido
socialista único de Venezuela, PSUV, ndrl].O aún más, siendo señalado con
el dedo como 'traidor a la patria' si no está de acuerdo con la 'revolución'.
¿Cambiarán las alianzas internacionales de
Venezuela?
Yo no quiero ni el imperialismo cubano ni el de los Estados Unidos, que han cometido
muchos errores en sus relaciones con América Latina en el pasado. No nos
retiraremos de ningún proceso de integración y por consiguiente no nos
retiraremos de la Alianza bolivariana de
los pueblos de nuestra América (Alba, unificación de países 'Socialista' del
continente), ni del mercado común del Mercosur. Yo deseo entretanto fortalecer los vínculos de
Venezuela con Europa. De hecho, yo quiero tener relaciones buenas y saludables con
todos los países que respetan la democracia y los derechos humanos. Con un país
como el Irán, por ejemplo, tenemos vínculos históricos mediante la organización
de los países exportadores de petróleo (OPEP). Pero en el plano político, no
mantenemos afinidad especial con Teherán, por el momento muy cerca del Gobierno
de Hugo Chávez.
¿El balance de los catorce años de Chávez en el
poder, por consiguiente, es totalmente
negativo, según usted?
No. Reconozco tres cosas a
Chávez. Inicialmente introdujo por primera
vez la pobreza en el centro del debate nacional, a pesar de que la acción real
para erradicarla ha permanecido en palabras al viento. En segundo lugar, hace
nueve años, impulsó una visión global de lo que se necesitaba hacer al mismo
tiempo: salud, alimentación, educación, vivienda, mejoramiento de los servicios
públicos. Pero todos los programas que se lanzaron con gran publicidad hoy son una
caricatura de lo que deberían haber sido. Por último, durante seis años, ha llevado
el salario mínimo más allá de las necesidades básicas de las familias [la
canasta de bienes, ndrl].
¿Y si usted pierde?
Puse toda mi energía para ganar, para ir a
convencer a los votantes casa por casa, pueblo por pueblo, en lo más recóndito
del país. Por primera vez en catorce años, la oposición unida tiene la
oportunidad de ganar. Por supuesto, aceptaré el resultado, lo cual no afectará
para nada mis convicción o mi voluntad para derrotar a este gobierno. Estoy
seguro de que América Latina necesita una nueva generación de líderes, más
modernos y menos anclados en el pasado.
(Traducción de Raul llovera)

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