Una nueva mayoría electoral ha
emergido, con fuerza inusitada y con
bajísimo costo monetario (sin apoyo de
poderes irregulares), demostrando
fehacientemente que se puede hacer política
de otro
modo, al lado de
la ética y soportados en la moral
democrática y republicana.
Aunque no se ha cerrado definitivamente el proceso electoral, porque los resultados del ciento
por ciento de las actas no se conoce, faltando hoy primero de mayo sesenta y seis (66), cosa curiosa,
los números del ente organizador de las elecciones (que no
árbitro) dan al proclamado
candidato ganador una diferencia de
224.739 votos.
Esto, evidentemente y lo demostramos enseguida, no significa que se trate de una mayoría
existente, real, comprobable, sino que
simplemente se le dio por
ganadora.
Veamos los
hechos en números:
a) El
ente organizador de las elecciones
acrecentó el padrón electoral en 49.429 electores, de octubre a abril. Asunto irregular. Por supuesto no
fueron los muchachos opositores los registrados por primera vez.
Si descontamos esa cantidad, la
diferencia electoral se reduce a 175.310.
b) Cálculos conservadores ubican en cien mil el número de
cubanos, rusos, chinos, árabes, brasileños, ecuatorianos, colombianos y otros (120
de ETA) que poseen cedulación nacional
triple, cuádruple y quíntuple, para sufragar en
diferentes mesas de todo el país. Solo tomemos tres votos por cada
uno. La diferencia madurista se acaba y
pasa como ventaja a favor del “no declarado ganador” HCR en
124.690.
c) Se
estima en nueve mil el número de fallecidos cuyos documentos de
identidad han pasado a servir de soporte
para votos sencillos o
dobles. Crece la diferencia a
133.690.
d) Las mesas fantasmas o encriptadas en lugares
desconocidos, una de ellas custodiada
por las FARC en el Estado Zulia, son
240. Si cada una recibe 300 votos oficialistas (hubo algunas de 500),
la diferencia crece a favor de Capriles en 72.000 votos, para totalizar 205.690.
e) 180.000 militantes
rojos ejercen -con cedulación forjada -votos doble y triple.
Logran 360.000. Rebajemos el
resultado de ese mecanismo a 250.000
votos. La diferencia caprilista
pasa a
455.690 votos.
f) Doce mil personas fueron
obligadas a votar, por ser opositores, mediante el voto asistido. Crece
el margen a 467.690 votos.
g) Se estima que en el REP
hay medio millón de falsos
electores. Capriles sube a 967.690
votos.
h) Doscientos mil venezolanos en el exterior esperan por reubicación
para poder votos. Asunto negado por el CNE. 96%
son contrarios al comunismo
cubano. Súmele a Capriles
192.000 votos. Llega a 1.159.690.
i) Se puede sumar el número de venezolanos residentes en el Estado de Florida (EE.UU.AA) que no pudieron ir a votar
en New Orleans, la trampa electrónica, los votos anulados y el
abuso de los Presidentes de mesa, en ausencia
de testigos, de votar varias
veces, para tener una
idea mayor del número de votos reales
de los “declarados ganadores”.
j) Estos números no están destinados a la impugnación,
sino a
ratificar cual es la verdadera
mayoría electoral en Venezuela, la única mayoría en el mundo (probada y comprobada)
que no gana elecciones desde
el año dos mil.
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