lunes, 18 de marzo de 2013

Reflexiones desde Costa Rica



[Carlos Roa Viana]

La sobrevenida campaña electoral sorprende a este servidor en tierras costarricenses por motivos laborales, y con especial angustia por la circunstancia límite a la cual se ve sometida nuestra nación ante el fallecimiento del pretendido “hombre imprescindible” y la imposición -por vía del poder avasallante-, de un candidato oficialista que despierta serias dudas hasta en la misma tolda roja. 

De nuestro lado, Capriles recoge nuevamente la bandera del imprescindible cambio que haga viable la vida de los venezolanos y nos encamine hacia la paz y el bienestar. 
Si bien lamento no estar físicamente en Venezuela, también entiendo que he venido en buena hora a esta nación centroamericana, donde estoy viendo mucho de lo que quisiera que suceda en nuestro suelo. 

Un país que vive del turismo, de la excelente atención de sus ciudadanos a los visitantes, donde no hay una persona que no nos dé los buenos días en la calle y cualquiera que sea requerido para solucionar un inconveniente pone todo su empeño en complacer al solicitante. El trabajo en la educación ha rendido amplios frutos que se sienten a cada paso. 

Costa Rica vivió una guerra civil en 1948. Con dolor y sangre aprendieron la dura lección. En diciembre de ese año se convirtieron en la primera nación del mundo que abolió su ejército. Decidieron cambiar armas por libros y hoy se ven los resultados: ostentan la democracia más antigua de América Latina, una de las 22 más longevas del planeta.

Costa Rica ocupa el quinto lugar a nivel mundial en la clasificación del índice de desempeño ambiental de 2012 y el primer lugar entre los países del continente americano. En la clasificación de competitividad turística de 2011, se ubicó en el lugar 44 a nivel mundial y en segundo a nivel latinoamericano. Se cataloga en 2011 como el país con mayor libertad de prensa de América Latina y el número 19 a nivel mundial, según Reporteros sin Fronteras. De acuerdo al Índice de la Paz Global 2012, está en el tercer lugar entre los países más seguros de América Latina, superado sólo por Chile y Uruguay. 

Su índice de desarrollo humano de 2012 es el séptimo mejor de Latinoamérica y el segundo en América Central.  Para 2010, según el Índice de Desigualdad de Género, es el país más igualitario de América Latina.13 En 2010 el PNUD destacó que Costa Rica está entre los pocos países que han alcanzado un desarrollo humano mucho más alto que otros países de su mismo nivel de ingreso. En el reporte del PNUD de 2013, fue el país que registró la mayor esperanza de vida de América Latina: 79.4 años. 

Al recorrer la ciudad de San José, vemos carteles de cómo la empresa privada patrocina cultura y deporte, además de mantener junto con el gobierno los espacios públicos. Afiches de organismos internacionales colocados estratégicamente incentivan hábitos de higiene. 

Es una nación ecológica, preocupada por lo verde, con numerosos espacios en la ciudad para el tranquilo disfrute de todos. El turismo en armonía con la naturaleza es su mayor fortaleza, para no hablar de su mundialmente célebre café. En su principal aeropuerto las vallas promocionan al país, a sus paisajes, a sus manifestaciones culturales; no a eslóganes políticos ni a rostros de individuos. Me ha costado ver el rostro de la discreta y formal presidente Laura Chinchilla en la TV local. No esconde ni destruye su historia, tampoco la manipula. Hay orgullo de lo vivido porque ha sido bueno y se muestra al turista. 

Salí de un país donde se gritaba “Patria, socialismo o muerte” para llegar a otro donde me recibieron con un “Pura vida”, el lema nacional. Hay quienes me dicen que si me gusta tanto, pues me quede aquí. No lo haré. Vine a trabajar porque me brindaron la oportunidad, voy a aprender algo de lo que esta gente ejemplar tiene para enseñarnos y me lo llevo a mi tierra. Quisiera que nuestra nación también fuera “Pura vida".

San José, 18 de marzo de 2013

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