lunes, 8 de octubre de 2012

Un largo camino


[Eduardo Orozco]

Dejemos a los expertos intentar explicaciones sobre lo que, para muchos, es el inexplicable triunfo de Chávez.

Las palabras de Enrique Capriles la noche del 07 de octubre dejaron un buen sabor ante el amargo anuncio de Tibisay Lucena con las cifras “irreversibles” que garantizan 6 años más de gobierno Bolivariano.

Capriles ratificó su compromiso con todos los venezolanos y, especialmente, con los 6 millones de ciudadanos que depositaron su confianza en el cambio que él encarnaba, al tiempo que agradecía ese respaldo y el cariño que recibía en todos los rincones de los pueblos visitados.

“Allí hay un camino”, insistió. Y en ese camino están otras paradas electorales: la elección de gobernadores, alcaldes y la renovación de la Asamblea Nacional, antes de una nueva elección presidencial en 2018.

Es un largo camino, ciertamente. Pero que la oposición asume en mejores condiciones que en procesos anteriores. Ya Aveledo  lo recordaba: ahora más que nunca hay que fortalecer la unidad de la opción del progreso y eso significa la consolidación de la Mesa de Unidad Democrática para enfrentar juntos los nuevos retos.

Pero llegar a las distintas elecciones se requiere aumentar la conexión con los ciudadanos mediante una propuesta clara que supere el modelo populista y autoritario triunfador este 07 de octubre.

Es un arduo camino. Hay que enfrentar un clima político impuesto por los recientes resultados, donde el que gana se lo lleva todo, hasta el optimismo; una lucha desigual porque se trata de todo el poder del Estado en manos de un partido y un líder enardecido que utiliza sin escrúpulos todos los recursos para imponer un modelo clientelar y populista denominado “socialismo”.

Pero es el camino. Esta demostrado que hay una importante recuperación histórica de la votación opositora y la consolidación del acuerdo unitario a largo plazo logrará la recuperación de los valores de justicia y democracia para todos los venezolanos.

La propuesta democrática debe demostrar su superioridad moral y política sobre una propuesta basada en el poder carismático y el uso demagógico de los recursos de la renta petrolera. En el liderazgo opositor se deben superar propuestas y modelos anteriores para profundizar una visión en la que se perciba la idea de progreso para todos sin sacrificar la libertad individual ni las conquistas sociales.

Esta larga marcha ha comenzado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario