[Luis Zambrano]
El 14 de diciembre de 2012 marcó el inicio de la lenta caída del llamado “chavismo”, tras la derrota que sufrió el candidato del gobierno Nicolás Maduro, quien había pronosticado ganar las elecciones con 10 millones de sufragios y apenas pudo sacar una ventaja cuestionada de 200 mil al candidato Henrique Capriles.
Pero además de ser problema del candidato, también lo es bajo la óptica del desgaste y desgobierno que ha imperado en los últimos 14 años donde ha predominado la corrupción, la ineficacia de los servicios públicos, los préstamos sin retorno en dólares a gobiernos extranjeros, la división de la sociedad venezolana y la galopante inseguridad que sufre la población y sus bienes.
Este cuadro no es ajeno al gobierno y eso junto con el innegable cambio y empuje de
Capriles, quien ya se hizo entender por el pueblo y ahora lo aclama, así como lo logró Chávez al final de los 90, donde reinaba un clima anti partidos promovido por los medios de comunicación, ha hecho que el actual jefe del gobierno se lance a la calle para no sentirse culpable de haber perdido la mayoría de las alcaldías del país en las elecciones del venidero mes de diciembre.
No hay duda que ante esta terrible amenaza, Maduro con asesoría cubana, se montó sobre el caballo del llamado “Gobierno de calle” que no es otra cosa que una campaña electoral adelantada, usando todos los medios del Estado para hacerse notar, frente a una población incrédula, víctima además una terrible situación peor que los días previos al Caracazo del año 89.
Maduro no solo usa los bienes y medios del Estado en esta campaña electoral adelantada, también la enfila contra su contrincante político acusándolo como lo vino haciendo en la corta campaña electoral tras la muerte de Chávez. Los más connotados miembros del gobierno presagiando que el poder se les está acabando, tratan por todos los medios de evitar una debacle en diciembre cuando pierdan la mayoría de las alcaldías porque sus alcaldes son la más clara demostración de la corrupción y la ineficiencia.
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